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viernes, 29 de julio de 2011

¿Pero no es Claudia?

En ocasiones te encuentras con personas con las que no puedes evitar encariñarte. Después de una primera semana en viviendo en casa de Carlos y desayunar cada mañana con la pequeña de la casa, ha sido inevitable tomarle un cariño especial a Claudia.

Claudia es una pequeña de ojos alegres. Por la mañana es la primera en empezar a desayunar y la última en terminar. Abrazada a su peluche, sentada en la mesa, cada noche mientras nos quedamos haciendo sobremesa, se nos queda observando con mirada curiosa, y nos sonríe al mirarla. Mata chicotes para evitar que Marta grite. Se queda a mi lado observando las estrellas por la noche y nos espera para abrir la puerta cada atardecer.

Esta segunda semana su timidez ha ido desapareciendo. Quizás gracias a la magdalena del Wall-Mart o a los caramelos que le trajimos el fin de semana. Quizás por nuestra insistencia a que nos cuente cosas. Nos explica los cuentos que debe leerse para exámenes de lengua, nos enseña los exámenes que le hace a su niñera (la adorable Chave, que es como la abuelita de la casa), y hasta se aprende el baile de Danza Kuduro de English Summer. Nos queda Claudia para rato, y nos encanta! Nos obliga a estar atentas cuando nos habla con su acento salvadoreño cerrado y reír en todo momento. La echaremos tanto de menos cuando volvamos a casa...

Por cierto, nuestra pequeña Claudia ha resultado no llamarse Claudia. Y es que le preguntaba a su padre porque las chicas de Barcelona la llamaban Claudia, si se llama Ceci. Y es que las chicas de Barcelona son un desastre con esto de que cada uno tenga dos nombres, y teniendo en cuenta que la hermana mayor se llama Claudia Abigail, rebautizamos a la pequeña como Claudia sin consentimiento del obispado. ¡Pero tiene cara de Claudia! Aunque nos estamos esforzando con lo de llamarla Ceci.

Última noche en la Sabana. Mañana por la noche empezamos vacaciones: destino Utila. Bucear, fiesta, encontrarnos en Guatemala con nuestros compañeros... Conclusión: desaparecer del mundo hasta el 10 de Agosto. Objetivo: volver con mil historias para contaros.

Un abrazo a todos desde Papiol remoto, nuevo destino Papiol ilocalizable.

sábado, 23 de julio de 2011

Muchos volcanes y pocas flores

Una de las cosas que hemos notado después de dos semanas aquí es que El Salvador, siendo uno de los países más pequeñitos de América, contiene en él un millón de contrastes. Y es que en muchos sentidos te encuentras dos mundos dentro de un mismo país. Hay tantas diferencias sociales, políticas y culturales, que a veces se hace difícil creer que estemos en los mismos veinte mil kilómetros cuadrados.

Otro ejemplo de ello es la geografía. Los dibujos que salían en los libros de Sociales de primaria donde a la vez salía un mar, un río, un golfo, una isla, una montaña, un volcán, un bosque y una cascada estaban seguro inspirados en este país. En ninguna otra parte del mundo hay tanta diversidad geográfica como en El Salvador.


Si la semana pasada nuestro fin de semana discurría en una playa desierta del Pacífico, este fin de semana centramos nuestra historia en un lago en el cráter de un volcán. Y todo ello siempre a menos de dos horas de la capital.

Viernes al atardecer, para no perder la tradición tormenta en San Salvador. Todas las bolsas preparadas para encaminarnos hacia el rancho de Ernesto, profesor de la UCA y amigo de Gerardo, en Ilopango. Un 4x4 estacionado en la puerta de casa de Ondina. Dudas de último momento, y mi firmeza por irnos esa misma noche. 2-4-2, y no es la alineación de un equipo de fútbol con demasiadas bajas. Así íbamos distribuidos en las tres filas de asientos del coche. Si el conjunto con las bolsas no era suficiente lata de sardinas, una incorporación en el equipo de última hora nos hizo poner en práctica todos los conocimientos de tetris que un día adquirimos delante de la Game Boy. Íbamos tan encajonados, que a cada bache del camino hasta el rancho saltábamos en bloque para chocar contra el techo.

Un grupo peculiar: las seis niñas de ESADE (los chicos se han quedado el fin de semana en Meanguera), Gerardo “”big bro”, Pamelotronix y Ernesto, nuestro anfitrión. Pollo Campero para cenar (¡al fin probábamos el famoso Pollo Campero! Cumpliendo expectativas). King’s Cup. Pictionari protagonizado por Moti interpretando magistralmente “descarga eléctrica” y yo gritando “que te parta un rayo”, “morir por un rayo”. Cultura chupística. Y el grupo más “on fire” hasta las 5 de la mañana dándolo todo.

Un sábado soleado. Desayuno en la terraza con vistas al lago. Tostarnos al sol, incluso chamuscarnos un poquito y excursión en lancha para contemplar las maravillas de Ilopango.


El momentazo del día: poner a prueba nuestra integridad física en parejas en el flotador detrás de la moto de agua de Ernesto. Creo que en nuestras vidas hemos hecho tanta fuerza con los bíceps con la intención de evitar salir volando en cada curva. Conclusión del día: hemos conocido gente realmente peculiar durante estas últimas dos semanas, pero Ernesto se lleva la palma. Sus “¡es correcto!” entre trago y trago jugando al pictionari, una reunión en la UCA sin haber dormido y su peculiar forma de seguir siendo joven pese a poder ser nuestro padre aportan a este personaje una peculiar personalidad que no tiene desperdicio. Un personaje en toda regla, que nos ha hecho pasar un fin de semana lleno de risas.

Compras en Wall-Mart (dentro de poco nos harán el VIP). Querer ir al cine y acabar arrasando Zara a las 10 de la noche. Y un atracón de pasteles y chocolate con mashmallows antes de acabar el día.

Un beso desde Papiol civilizado.

domingo, 17 de julio de 2011

Mauricio, el asesino en serie

Ya en San Salvador se ha tranquilizado todo un poco. Ducha caliente para sentar la cabeza. Tarde de viernes tranquila pintándonos las uñas, hablando por skype y comiendo oreos. Rutina perfecta para sentirnos como en casa. Por la noche copas y bailoteos con todos. Imprescindible para sentirnos en la civilización.

Pero el camino desde el Playón, pasando por Tecoluca donde Clara y Adriana se quedarán a partir de la semana que viene, fue de los momentos más divertidos del día. Creo que llevábamos días sin reír tanto.

Nuestro protagonista del día: Mauricio. Mauricio Orellana es nuestro jefe en Cordes y nuestro conductor personal en la ruta San Salvador – el Playón. Hasta el momento nos parecía un tipo peculiar. Siempre está de acuerdo con nosotras y parece no enterarse demasiado de lo que pasa a su alrededor. Pero la conversación de dos horas encima de la pick-up hasta San Salvador fue muy graciosa.

Una confesión por parte de Mauricio al explicarle que habíamos chafado un sapo de camino a casa: “Soy un asesino en serie” desencadenó una conversación de lo más surrealista. Después de decirnos haber matado un caballo, dos vacas y siete u ocho perros acabó confesando el crimen de dos búhos y un cerdo, también. Detalles de algunos de sus crímenes incluidos. Cuando mató al caballo, se le rompió el cristal, y el caballo se quedó encima del capó, medio dentro del coche. En el caso de las vacas, la pick-up se había quedado encima de las vacas. Marcha atrás y darse a la fuga para que el propietario no se enterase. La mejor historia, el cerdo. Volviendo de una reunión en otro pueblo, con un compañero de Cordes, mataron un cerdo. Lo pusieron en la parte trasera de la pick-up, y al llegar al playón se lo comieron. Surrealista, todo ello repitiendo constantemente: “Tengo un récord de matar animales. Soy un asesino en serie de animales”.

Además, de camino a San Salvador, por la carretera, te encuentras varios carteles con anuncios de Dios. Al preguntarle quien pagaba por esos carteles su respuesta nos dejó estupefactas: “Pues imagino que será Dios, ¿no?”. La gran historia del restaurante de su amigo, cuya especialidad son los perros y la gran respuesta a la frase “pues sino coges el bus” (coger en estas tierras tiene connotación sexual), que fue “si hayas por donde, ándale”.

Quedan muchos viajes al Bajo Lempa y Mauricio para rato, así que no os defraudaremos con sus historias.

Un beso desde Papiol civilizado.

viernes, 15 de julio de 2011

Octavio "Octavancio" y otros personajes

O nuestro alrededor se ha tranquilizado un poco o es que ya nos hemos acabado adaptando al entorno de forma extraordinaria. No ha habido cocodrilos ni tormentas tropicales en nuestra historia estas últimas horas, cosa que agradecemos.

Nuestros estudios sobre cabras/chivos se han visto ampliados a la discusión de sapo/rana y al sonido de copulación de la iguana. Os mantendremos informados de nuestros descubrimientos propios de estudiantes de ambientales.


Pero que nuestra historia esté evitando que nos coja un ataque al corazón (al ritmo que llevábamos, nos quedaban apenas 48 horas de vida), no significa que no tengamos cosas que contaros. ¡Al contrario! Pues en cuatro días en el Playón hemos tenido el gusto de conocer a grandes personalidades que nos encantaría presentaros. Es importante remarcar que la gente en El Salvador es muy amable, y que siempre están encantados de conocerte con una sonrisa en la cara. Entre todos los personajes que nos hemos cruzado podríamos destacar tres de ellos, cada uno con sus peculiaridades.

Carlos, el gerente del Roble, y a partir de la semana que viene nuestro casero (o eso creo). Es la persona más trabajadora del Salvador entero. Llega a la oficina a las 7h30 y hasta las 18h no sale. Puntual como pocos, se caracteriza por su humor particular. Y es que ya nos ha dejado algunas perlas, que nos tomamos a broma, hasta que serias le preguntamos “¿Pero de verdad?” y recibimos su respuesta “Sí, sí, de verdad”. Encontrar cocodrilos y mapaches en nuestras cabañas o empujar el autobús si se queda atascado en el barro. Pero los dos momentos estrella han tenido a Moti y a los perros como protagonistas. “Me he dado cuenta que no hay perros flacos, aquí”, respuesta de Carlos: “Claro, porque si no se los comen”. “Mi perro es el típico que se queda parado en medio de la carretera”, respuesta de Carlos: “Pues yo lo sacaba de en medio (atropellado)”. Siempre entre risas, ¡pero nuestra cara de “what?” es épica!

Por otro lado tenemos a José, apodado cariñosamente por nosotras como “Pepito Grillo”. Cuando Adriana le preguntó cúal era exactamente su trabajo él muy serio nos contestó: “Abrir y cerrar la puerta de El Roble”. Este hombrecito de 32 años, que admite aparentar 15, es el que supuestamente garantiza la seguridad de la microfinanciera. Cumplidor meticulosos de su trabajo, abre la puerta y saluda a cada individuo que decide cruzar la puerta con una gran sonrisa en la cara. Dos grandes momentos hemos vivido junto a él. Después de comentarnos que se iba a casa con su familia, Clara y Adriana le preguntaron si su familia significaba padres o hijos. Nunca hemos visto a un hombre más orgulloso al contestar: “Con mi mujer y mis hijos, que yo ya tengo familia” (acompañado del signo de victoria en su mano derecha). Pero la cara de susto que le dejamos cuando decidimos ir a la gasolinera a 300 metros de la cooperativa y al decirnos que no podía venir con nosotras porque tenía que quedarse vigilando la puerta nuestra respuesta fue “pues si no volvemos en 3 horas, le dices a Carlos que nos busque un poquito, por si nos han secuestrado” fue digna del APM?



Finalmente nuestra estrella de esta semana: Octavio “Octavancio” conocido en el mundo entero por su teoría de la capitalización. Octavio, el Nuñez del Salvador, complementado con mujer y dos hijos, es el dueño, gerente y chef del Hostal Bajo Lempa. Aunque sea nicaragüense, esto no lo exime de su locura. Conocido por la comunidad por su mala leche, dice ser querido por todos, y es que en el fondo creo que hasta nosotras le hemos cogido cariño.

Empecemos por la denominada “Teoría de la Capitalización”. Dicha teoría sostiene que para garantizar el buen servicio a sus clientes debe cobrar por adelantado dos meses de estancia a precio de oro. Pretendiendo cobrarnos 300$ al mes a cada una, cuando el precio a los cooperantes de Madrid con el mismo régimen era la mitad, Octavio pretendía convencernos de que nuestros platos (idénticos a los demás) costaban el doble. Podemos tener cara de ingenuas, pero tontas aún no somos. Y teniendo en cuenta que una cabaña al otro lado del río costaba 1 dólar al día y que comer en el Playón nos costaba 2$ por persona, con dos meses de estar en el Hostal Lempa Mar (recordemos: cabaña con mosquitera rota, que se moja si llueve, ducha de agua fría y sin cobertura con ninguna compañía), el año que viene Octavio hacía una remodelación que dejaba el hostal como un resort cinco estrellas.

Pero, ¿qué podemos esperar de un hombre que le habla de usted a su perro pero no cura al perro del vecino, o que hace la misma cara de Nuñez del Crakovia cuando le pedimos postres al acabar de cenar?

Peculiaridades de un país que nos sorprende cada día. De una zona a la cual nos vamos adaptando, y que cada día cogemos más cariño. Y es que todas ya hemos cambiado en el Facebook nuestra “current city” como el Playón/Tecoluca, El Salvador.

Ahora vamos hacia San Salvador a pasar el fin de semana. Ondina nos espera para que le contemos todo lo vivido y mimarnos como necesitamos. Nosotras esperamos un fin de semana con Harry Potter, fiesta y playa, ya que si sigue haciendo este buen tiempo será seguro un gran fin de semana.

Un beso desde Papiol remoto, pero hoy soleado!