The essence of adventure on the air: every smelt, every sight, every step...
martes, 30 de agosto de 2011
Diarios de fragopatera
lunes, 15 de agosto de 2011
El Salvador ft. Guatemala
jueves, 11 de agosto de 2011
Paradising Utila: Alton’s family
Utila: el paraíso backpacker del submarinismo y la fiesta. Alton’s Dive Center: la familia en la quieres que te acojan. Nuestros cuatro días en Utila: ni en un sueño hubieran sido más perfectos.
Se echa de menos Papiol ilocalizable...
miércoles, 10 de agosto de 2011
Del ryanair al jet privado de los autobuses
Pero ya tendréis tiempo de leer nuestras historias en Honduras y Guatemala. En esta entrada del blog queremos explicaros nuestra experiencia ante la aventura de utilizar el transporte en Centroamérica. Y es que un total de 47 horas entre autocares, furgonetas y barquitos no tiene desperdicio. Hemos sufrido desde el ryanair de los autobuses hasta el jet privado de los autocares.
Nadie, y cuando digo nadie es nadie de verdad, nadie puede explicar lo que es realizar el trayecto de la ruta 302 del Salvador y transmitir al 100% la experiencia vivida. Un autobús de high school americano jubilado. Pintado de todos los colores posibles, santuario sobre ruedas dedicados al Barça y a Dios. Excediendo por supuesto cualquier ley que regule el número de personas en un automóvil y dejando un rastro de humo negro por todo el camino. Subirse y bajarse en cualquier punto de la carretera con la ayuda del revisor, ya que apenas se para ante cualquier persona que realiza la señal establecida por la carretera. Una vez acomodado en el interior el espectáculo empieza. Si alguna vez nos hemos agobiado cuando en Ryanair parece que quieran vendernos la luna, es que no habéis subido al autobús de la 302: definitivamente pretenden venderte el universo entero. En dos viajes de hora y media hemos visto pasar ante nosotras vendedores de quesadillas, helados, caramelos, zumos, refrescos, pepinos,… a dólar o a cora. Aunque los mejores han sido los grandes vendedores poniendo en práctica el SPIN aprendido en Marketing Channels: el planteo ante la posibilidad de no poder leer los carteles de lejos o de acabar el día cansado que se derivaba en la catastrófica posibilidad de quedarse ciego o de tener un derrame cerebral. Siempre nos venden la gran solución por el módico precio de un dólar (en promoción especial, por supuesto): colirio de zanahoria o comprimidos de vitaminas. Lectura de la prensa para que compremos el periódico. Discurso conmovedor para comprar regaliz. Un bombardeo de información que casi provoca que Marta quisiera comprar un librito de introducción a la informática (imágenes del Windows 95) o de leyendas del Salvador a 50 céntimos de dólar… ¡Un chollo!
Un autocar lleno de salvadoreños camino a la Ceiba. Doce horas intentando dormir por una carretera hondureña que creo que no podía tener más curvas. Sentadas al lado del baño y un shift de Airwik que ambientaba el aire cada 15 minutos.
El ferry a Utila, otra historia. Hora y media encerradas en una cabina condenadas a sufrir los mismos vaivenes que el barco pirata de Port Aventura ponían a prueba el estómago de cualquiera. Suerte que el paseo por el Atitlán fue de lo más placentero bajo el sol guatemalteco.
Última gran experiencia: los shuttles. Furgonetas con todo nuestro equipaje atado en el techo bajo amenaza de lluvia y de que el zurcido de la mochila de Moti no aguantara la presión.
Hemos sufrido en cada trayecto por si algo no salía según lo esperado. Pechos capitalizados, pasaportes escondidos, una cartera falsa preparada por si nos atracaban. Pero todo ha salido según lo planeado. Todo. Hemos disfrutado de las comodidades del jet privado de los autocares y nos hemos reído con las situaciones irreales del ryanair de los autobuses.
Definitivamente, los 4 nuevos sellos en nuestro pasaporte son la garantía de todos los kilómetros recorridos por Papiol.
jueves, 14 de julio de 2011
Por chafar un sapo, me llamaron matasapos.
Las últimas 24 horas han sido peculiarmente surrealistas. Después de comer una tormenta tropical cayó encima de nosotras. Si alguna vez Asterix y Obelix llegaron a tener miedo de que el cielo les cayera encima, es que no habían estado aquí. ¡Porque literalmente se nos cayó el cielo encima! Una de las paredes de la sala en la que estamos las cuatro trabajando se transformó miraculosamente en una cascada interior que encharcó toda la sala. Y con dos horas por delante de trabajo, y el cielo desplomándose encima del Bajo Lempa, nosotras solo podíamos pensar en nuestras maletas y sacos abandonados en las cabañas de mentira en las que vivimos. Visualizando el metro y medio de mosquitera (rota) que separa la pared del techo de nuestro cubículo 3x3, a través de la cual el viento debía estar arrastrando el temporal que estaba cayendo, llegamos a ver nuestras maletas colgadas con cangrejos azules de la litera. La realidad que nos encontramos no era tan distinta: las camas mojadas por la lluvia, pero sin cangrejos que hubiesen rescatado nuestras maletas.
La media hora más extraña de mi vida. Indescriptible. En cualquier momento ese coche se iba a caer a trozos. Moti de copi, “derecha rrras”, limpiando con un trapo el cristal que se empañaba constantemente. Clara y Adriana detrás con una risa más nerviosa que de diversión, sufriendo por su integridad física. Siempre marcando 0km/h por mucho que pareciese que estábamos en un rally. Mario Bros lo tiene mil veces más fácil que nosotras en ese momento: ¡no paraba de encontrar obstáculos! Y cada vez era más oscuro. Una vez oscureció, las vacas se apoderaron del camino, y es que en esta zona, como los campos se inundan, los campesinos dejan sus vacas en medio del camino. No he tocado tanto el claxon ni cuando el Barça gana la Champions… ¡y es que las vacas del Bajo Lempa no se mueven ni así! Pedir perdón a una vaca (es que me miró realmente mal después de llamarla capulla!) o estar a punto de quedarnos atascadas en un arcén para poder pasar fueron la culminación de una gran tarde. Eso sí, los sapos no se salvaron de ser atropellados en masa... sin querer, en serio!
Después, una ducha en agua fría realmente necesaria, cena en el porche Port Aventura y a dormir en nuestra estimada mosquitera (supongo que con el roce, le acabaremos cogiendo el cariño).
Hoy nos hemos levantado con un día despejado. Aunque no sé lo que nos espera, ya que cada día supera al anterior, y a este paso el blog se quedará corto y procederemos a escribir una novela entera.
Solo mencionar que hoy es el aniversario de nuestro “queridísimo” amo de llaves: Octavio “Octavancio” el de la teoría de la capitalización, al cual le dedicaremos una entrada entera una vez nos deje de sorprender, ya que realmente se la merece.
Un beso desde Papiol cada día más remoto.